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Ruta Al Idrisi

Con un tiempo excepcional recorrieron, los más de treinta participantes de la primera de las rutas promovidas por nuestro Ayuntamiento, los caminos que llevan desde la bonita localidad de Acequias hasta Padul, pasando por Nigüelas y Dúrcal.

 

Esta ruta del Legado Andalusí, que debe su nombre al geógrafo árabe Al-Idrisi, muestra al senderista el interesante paisaje desde Acequias hasta Padul. El interés del sendero es conocer y disfrutar de la red de acequias centenarias que nos dejaron como legado los árabes y al mismo tiempo descubrir rincones y paisajes de ensueño de nuestra comarca.


En Acequias se detuvieron a contemplar de cerca el Molino hidráulico que fue objeto de rehabilitación para sede del Museo del Agua y de los Molinos del Mediterráneo. De origen árabe, el molino ha sido utilizado hasta época reciente para la obtención de harina. El proyecto Aramis contempló la total rehabilitación, recuperando toda su maquinaria original así como la exhibición mediante paneles didácticos y otros recursos multimedia, con la intención de difundir este importante patrimonio de la cultura preindustrial europea. Continuando la marcha por un camino con bellas panorámicas de Nigüelas y el Valle de Lecrín.

Al adentrarse en el río Torrente siguieron por una acequia que, perforando las rocas, conduce las aguas de Sierra Nevada hacia uno de los más antiguos y mejor conservados Aljibes de nuestra comarca. Es sin lugar a dudas uno de los mejores testimonios del legado andalusí en el Valle de Lecrín.


Luego siguieron hasta Nigüelas donde, después de ver el Aljibe y recorrer preciosos senderos junto a las numerosas acequias se dispusieron a tomarse un tentempié y a contemplar una verdadera maravilla: el molino de aceituna del siglo XV ALMAZARA LAS LAERILLAS.
Se trata de un molino de aceite del siglo XV, y que según nos cuentan los abuelos del pueblo, estuvo funcionando hasta uno o dos años después de la guerra civil. Este molino es propiedad de la Fundación Zayas Osorio-Calvache. El funcionamiento del molino es el siguiente:
El entrojado o almacenamiento de la aceituna: el patio de acarreo está formado por varios trojes (compartimentos) en los cuales cada propietario depositaba su aceituna para luego llevarse su propio aceite. En estos trojes la aceituna esperaba su turno para ser molida y prensada, esto se hacía por riguroso orden de llegada.
La molienda: antes de prensar la aceituna, hay que molerla, esto se hacía en los dos molinos existentes el de sangre y el hidráulico. El molino de sangre es de tracción animal, en él un burro o mulo era el que hacía girar la piedra, mientras el molinero iba echando delante de ella la aceituna, de esta forma se creaba la pasta, que no es otra cosa que aceituna triturada. El molino hidráulico cumplía la misma función; crear la pasta con la aceituna, para ello se utilizaba la fuerza del agua de la acequia del Canalón, con la cual se crea un chorro a presión. Chorro con el que se hace girar el molino gracias al rodezno (especie de turbina situada bajo el molino) al que está unido el eje que arrastra la piedra.
El prensado: Una vez molida la aceituna se pasaba a realizar su prensado para obtener el aceite, esto se hacía en las dos vigas, de casi 12 metros, que hay en la Almazara. Se realizaban dos prensados, uno en frió o temperatura ambiente del cual se obtenía el aceite de mejor calidad para alimentación y otro posterior en caliente del cual se obtenía aceite de peor calidad que se utilizaba para hacer jabones o para iluminación.
Los aceites se recogían en pozuelos comunicados entre sí, con los cuales se separaba el aceite del alpechín por la diferencia de densidad.


Al salir de Nigüelas, tomamos un camino junto a otra acequia que nos llevó hasta el Instituto de las Arenillas de Dúrcal. Luego otra senda nos condujo al bellísimo valle del río Dúrcal con una rica vegetación que en esta época se llena de una variada gama de los colores de otoño. Junto al cauce del río tomamos el almuerzo en una bien cuidada y rústica área recreativa, si bien parte del cauce muestra los estragos de las tormentas del pasado mes de septiembre.




Después seguimos el camino hasta la Barriada de Marchena por unos parajes marcados por la espectacularidad de la falla de Padul y el cerro del Zahor. En Marchena tomaron el autobús quienes desearon hacer el recorrido corto. Los que quisieron llegar hasta Padul andando continuaron por el camino que conduce hasta el Aguadero haciendo su entrada por la Fuente de la Salud.



El inmejorable ambiente de compañerismo reinante a lo largo de toda la excursión motivó conversaciones en torno a próximas citas. El Ayuntamiento prepara más rutas para los próximos meses.




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