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Elecciones Usa

Nuestro amigo y paisano Manuel Delgado, que trabaja en el Departamento de Español de la Universidad de Bucknell, Pensilvania, nos ha escrito esta carta acerca de las próximas elecciones en Los Estados Unidos.

En mi último viaje a España, hace escasamente

dos días, la gente de todo tipo y condición me ha

preguntado con interés inusitado por quién va a

ganar las próximas elecciones en Estados Unidos,

Bush o Kerry.


En las calles y en las tertulias con los amigos

he observado una situación parecida a la que se

vive en Estados Unidos, si bien en este país el

drama es más intenso y directo.


Al llegar hoy a mis clases, les he preguntado a

mis alumnos y alumnas si van a votar en las

elecciones y la respuesta unánime ha sido que sí,

con una respuesta más firme y segura que nunca.

Para muchos de ellos, son las primeras elecciones

en las que pueden votar y llama la atención lo

seguros que están de que se personarán en las

urnas para emitir su voto.


Es difícil recordar un interées semejante de los

jóvenes por votar, cosa que según la mayoría de

las encuestas puede beneficiar a Kerry. De

acuerdo con dichas encuestas, la mayor parte de

los jóvenes votarán a favor del candidato

demócrata, lo cual no garantiza la victoria final

de éste, pero es un factor notable a considerar,

si se tiene en cuenta que una participación alta

de los ciudadanos beneficia casi siempre a los

demócratas.


Fuera del terreno universitario, las cosas están

más parejas, es decir el electorado se divide por

igual entre un candidato y otro.


Como es sabido, y como saben muy bien los propios

Bush y Kerry, los estados que serán a la postre

decisivos son los estados de Florida, Ohio y

Pennsylvania.

En este último, es muy fácil percibir la polarización existente en la sociedad.


Si uno pasea por las calles puede ver anuncios

de uno y otro candidato en cualquier esquina o

ventana; más anuncios que nunca, con más ahínco

que nunca, con un mensaje más directo que nunca,

con más énfasis que nunca. Buen ejemplo de ello,

es el ñino de diez años de Pensilvania que se ha

dedicado a hacer campaña a favor de Kerry porque

no está de acuerdo con Bush.


Como es también sabido, la religión o las

religiones están desempeañando un papel más

destacado que nunca, al igual que la raza o el

grupo étnico de los votantes. Mientras muchos

protestantes del Sur tienden a apoyar a Bush, los

católicos y los judíos se decantan por Kerry.

Mientras el actual presidente es más popular

entre los hombres, las mujeres parecen preferir

al senador. Mientras los que apuestan por el

derecho a la posesión de armas prefieren al

candidato republicano, los que desean cierto

control favorecen al demócrata. Mientras que los

que consideran el terrorismo como una amenaza

para Estados Unidos ven en Bush al comandante que

mejor los protegerá de posibles ataques, los que

prefieren la paz y el diálogo desean con todas

sus fuerzas que ocurra un cambio en el gobierno.


Por este camino de contrastes entre gustos y

preferencias podrían escribirse páginas y

páginas. Sin llegar a ello, baste decir que tales

gustos, prefrerencias, temores y aspiraciones

muestran una sociedad altamente dividida y

polarizada.


Si después del trágico 11 de septiembre, el mundo

y, sobre todo, Estados Unidos, han entrado en una

situación crítica, cuyo resultado final nos

resulta desconocido, las elecciones del 2 de

noviembre pueden traernos consecuencias

igualmente inciertas, trascendentales o trágicas

según se desarrole la historia.

Sin duda alguna, el electorado americano tiene

una gran responsabilidad moral el día de las

elecciones, ya que su decición afectará

finalmente no sólo a su nación sino al resto del

planeta. Por tal motivo, más que razones de tipo

partidista, étnico o personal, el ciudadano

americano votar en nombre del bien común de la

humanidad y de su propio país.


Como acaban de decir Kerry y Cheney, esta

elección es la más importante en la vida y en la

historia del pueblo americano. Ampliando un poco

su perspectiva, ojalá que el mensaje que ambos

partidos mandan a los electores se traduzca en un

voto responsable, ilustrado y moral que nos dé a

todos un mundo más justo, abierto, comprensivo y

seguro".

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